El sentido de la vida: ¿Se puede enseñar?

Como padres, es probable que en algún momento nos encontremos con preguntas de nuestros hijos tales como ¿para qué estamos en el mundo?, ¿qué debo ser cuando sea grande?, ¿un día seré como tú?, ¿Qué pasa cuando nos morimos?, etc.. Otras veces, no son preguntas, sino planteamientos como, cuando yo sea grande no quiero hacer quéhacer, “cuando crezca no voy a hacer de comer mamá”, “cuando crezca no tendré hijos”, etc. Todas estas preguntas y planteamientos tienen que ver, de un modo u otro con el sentido de la vida. Y te respondo directamente: no, el sentido de la vida no se puede enseñar, no de entrada, porque es una construcción que cada uno debe hacer a partir de su vida, experiencias, necesidades, circunstancias y deseos, y es variable según las etapas y momentos en que nos encontramos.

Sin embargo, es importante dar un apoyo adecuado y firme para que los hijos construyan un proyecto de vida, algo que le dé sentido a su existencia.

Este sentido de la vida, que incluye el proyecto de vida, se basa en que sean ellos mismos y vivan su vocación en plenitud. Para llegar a ello es necesario que sepan bien QUIÉNES son HOY y ahora. Pero, ¿cómo podemos apoyarlos como padres en ese sentido?, ¿cómo se puede ir construyendo el sentido propio de la vida, la identidad propia y el proyecto propio de vida?

Propuestas:

1.      Enséñalos a conocerse de verdad, a no centrar su imagen en lo que los demás opinan o esperan de él. 

2.      Ayúdalos a reconocer sus limitaciones, no como algo malo, sino como una oportunidad para aprender.

3.      Guíalos para que comprendan que cada elección que hacemos nos acerca o aleja de nuestras metas.

4.      Muéstrales que equivocarnos solo es una forma de aprender, que siempre se pueden encontrar otros modos de hacer las cosas, que no es irreparable, ni es un castigo.

5.      Ayúdales a comprender que no podemos evitar las emociones incómodas, como tristeza o enojo, que son parte de la vida, al igual que las situaciones desagradables. 

6.      Dales la libertad de acuerdo con su edad, esto les permitirá comprender que ellos tienen elecciones, compromisos, acuerdos, y que son parte activa de todo aquello que les sucede.

7.      Inculca la tolerancia a la frustración, la vida tiene siempre altibajos, día y noche, calor y frío, y la garantía de estar en la vida es que siempre está pasando algo, no podemos esperar que solo pasen cosas que nos son agradables y favorables, pero podemos aprender a interactuar con lo que sucede y encaminarnos siempre hacia lo que deseamos a pesar de las dificultades.

8.      No permitas que alguna de las áreas de la vida quede afuera, a ello le llamamos disociación, y se nota cuando uno piensa una cosa y hace otra, o cuando hay situaciones que todos ven, menos uno mismo. Esto quita las posibilidades de crecimiento. Por vergonzosa, dolorosa, difícil que una situación sea, siempre es mejor enfrentarla, que hacer como si no la viéramos.

9.      Trabajen en familia sobre el hacer en quipo, el ser una “orquesta en la que cada quien toca un instrumento”, ¿recuerdas ese comercial?, pues así debemos educarnos, permitiendo que cada quien haga lo que le corresponde, dejando que todos crezcamos y nos sintamos parte de un grupo, pertenecientes y productivos. Útiles.

10.   Aprendan y fomenten el tiempo de ser… el tiempo de estar juntos, sin tener mil actividades, un tiempo en el que se pueden escuchar sin perderse en el ritmo de la rutina y los quehaceres laborales, familiares, sociales…

¿Para qué sirve un proyecto de vida? ¿Tiene algo que ver con el sentido de la vida?

               ¿Has visto que cada vez es más común que los niños se aburren si no están conectados a un celular o pantalla, o que hay adultos que viven con sus padres sin trabajar ni estudiar pasados los 30, o que alguien se jubila y no sabe qué hacer de su vida y mejor vuelve al trabajo, o que cuando los hijos se van las madres sienten que ya terminaron su misión en la vida?

               El proyecto de vida nos permite ir descubriéndonos, cubrir nuestras necesidades emocionales, económicas, sociales, ir en busca de nuestros sueños e ilusiones, descartar aquello que es real y posible de lo que no lo es, ajustarnos a la realidad… y sobre todo, nos da una razón de ser, una razón para seguir viviendo y disfrutando o aprendiendo en el tiempo en que estemos vivos.

                El deseo de casi todos los padres es que sus hijos e hijas sean felices, y el mayor reto de estos tiempos actuales, es comprender que tenemos que involucrarnos como familia para construir los caminos hacia esa felicidad. No es algo que va a pasar por sí solo.

Ejercicio:

Pregúntate algo, como padre o madre…

·        Cuando pienso en el futuro de mis hijos ¿con qué vinculo su felicidad?, ¿qué es lo que creo que los marca como personas felices en un futuro?

·        ¿Les he contado a mis hijos sobre las cosas, momentos y personas que me han marcado como persona?, ¿sobre aquello que me ha dado aprendizajes especiales?, ¿les he hablado sobre esos aprendizajes de vida?

·        ¿Comprendo que mis ideas y expectativas sobre el futuro de mis hijos e hijas, no forzosamente serán los que ellos mismos elijan?

·        ¿Le doy importancia a todas las áreas de desarrollo de mis hijos? ¿A qué área le doy más importancia y a cuál casi dejo en el olvido?

·        ¿Confío en la capacidad de mis hijos y les permito hacer todo aquello que pueden hacer por sí mismos?

Revisa tus respuestas y recuerda que nuestra labor como padres es dar todas las herramientas para que ellos mismos puedan hacer su vida, para que encuentren su camino y enfrenten la vida de la mejor manera posible.

Procura reconocer frente a tu hijo las cosas que hace bien y las que hace mal, no como cosas a premiar o castigar, sino como características, como cuando lees un mapa, ahí están marcadas las carreteras y los montes, pero ninguno es más o menos, simplemente nos sirven para avanzar. Saber sus fallas y sus aciertos solo debe servirles para avanzar, no para categorizarse.

Valores.

               Una de las principales situaciones que caracteriza al siglo XXI es la falta de amor y valores generalizada en el mundo, sobre todo en las generaciones más jóvenes, crecidas en familias ocupadas, siempre ocupadas y siempre sin tiempo, y rodeada de tecnología que suple el contacto, la interacción por el mundo y la curiosidad por la vida.

La cuarentena por coronavirus ha venido a marcar aún más estas circunstancias. La tecnología se centró más en la mesa de nuestros hogares, y si bien nos permitió convivir y aprender, también permitió a muchos olvidar que la vida sigue y que debemos involucrarnos con ella. Se instauró una especie de pausa, pausa en la educación emocional, pausa en la convivencia social, pausa en nuestra espiritualidad, pausa en nuestro sentido de vida, pausa en el ejercicio de nuestros valores…

            Nuestra tarea como padres es retomar los valores en nuestro diario haber como familia, pero no en el sentido del deber, sino en el sentido vivencial, llevarlos a la vida diaria que sean nuestra inspiración y fortaleza. Dar con ellos un círculo de confianza a nuestros hijos, les dará un andamio en el cual sostenerse cuando las cosas andan mal. Y solo será así en medida que lo hagamos vivencial día con día en nuestras casas.

En resumen, el sentido de la vida no puede ser enseñado ni construido por los padres o familias, pero sí podemos dar las herramientas para que nuestros hijos e hijas puedan encontrarlo por sí mismos, cada vez, cada día, según su momento, su edad, y circunstancias.

Nos decía un gran poeta: “Tus hijos no son tus hijos. Son los hijos e hijas del anhelo de la Vida…, aunque están contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos; puedes esforzarte en ser como ellos, pero no intentes que sean como tú”.

Recuerda revisar el ejercicio o preguntas marcadas en azul cada tanto con tu pareja para revisar lo que podemos mejorar en relación al apoyo a nuestros hijos en su búsqueda de sentido e identidad en la vida.

                                                                                                                      Mtra. Susana  Ordúñez

                                                                                                             Departamento de Psicología

                                                                                                       Colegio Guadalupe de Tulpetlac

Deja una respuesta

Note: Comments on the web site reflect the views of their authors, and not necessarily the views of the bookyourtravel internet portal. Requested to refrain from insults, swearing and vulgar expression. We reserve the right to delete any comment without notice explanations.

Your email address will not be published. Required fields are signed with *